28 de Abril del 2013
Capitulo VIII- Soy condenada a muerte
Luego de unas semanas, Olga era un esqueleto viviente, víctima de
calenturas y ataques de todo lo que pasaba por las extremas condiciones ella tenía
severas anginas junto con su amiga así que decidieron ponerse unos trapos en el
cuello para no enfermar cambiando un poco su vestimenta ya que si se daban cuenta que estaban la mejor
forma de radicar la enfermedad era eliminarlas ya que ellos las querían
terminar lentamente pero las logro ver la encargada de la zona las golpeo las
veces que quiso como no le vasto a ella junto con otras las envió a las cámaras de gas
Olga se asombró pues muchas mujeres como
que no querían ver la cruda realidad o
no querían saber de la existencia de las cámaras y hornos ya que las asustaba
tanto ella mejor decidió darles el avión dejarlas en su fantasía en su sueño y ella
no quería eso decidió pensar diferente no se dejó llevar por todas ellas Magda
una de sus amigas, era una de ellas era una de las que no quería creer eso lo
de los hornos Olga le dice que se vallan de allí por no quería ser
matada por los alemanes Magda se resiste
a creer ya que si alguien era sorprendido haciendo rumores o informando a las
esclavas que mataban a las personas que las llevaban hacia los hornos recibirían
un gran castigo si era muy grave podría dar la muerte en un descuido de los guardias, Olga corre y llegó a otra barraca, pero como las demás
que estaban encerradas empezaron a gritas a la encargada que se estaba
escapando y regresó a su barraca ella
pensó que nadie la había visto pro en realidad la única que la había visto
era la blocova de su zona reconoció a
Olga y le pidió sus botas a cambio
de no decir nada Olga ya asustada acepta el trato que le hacen aceptó
ella no quería pro le dijo descuida mañana por la mañana te darán unos zapatos
y si por la mañana le llegaron unos zapatos los dos eran para el pie izquierdo
aparte que la suela estaba demasiada desgastada pero se conformó ya que si no
hubiera aceptado la hubieran matado
Braham Eduardo Aparicio Pineda
28 de Abril del 2013
Capitulo IX- La enfermería
Un día se anuncia la intención de poner una
enfermería en la barraca quince. Una semana después se instaló un hospital.
Olga es nombrada parte del personal y se muda a la enfermería donde mejora
relativamente su estancia de inmediato pensó en ponerse en contacto con el
doctor oficial de S.S ya que estaba en óptimas condiciones el hospital pero
estaba prohibido hacerle perder tiempo al doctor ya que tenía mejores cosas que
hacer . Diariamente se levantaba a las cuatro de la madrugada y daba consulta
hasta entrada la noche. Al día llegaba a recibir más de mil quinientas
enfermas. Y aunque en el hospital de la barraca había en promedio de
cuatrocientas a quinientas pacientes, escaseaba la medicina y el agua por lo
que todo, inclusive las operaciones, se realizaban en degradantes condiciones.
Era tal la suciedad, que la Olga confiesa haber seriamente dudado de sus
teorías sobre la esterilización de los instrumentos de todos modos en si casi
no importaba si enfermaban las pacientes ya que lo que querían los alemanes era
que murieran lentamente además de que era mejor erradicar así la enfermedad que
murieran y ya no había ninguna enfermedad el total de internadas en todo
Birkenau ascendía a treinta mil, y sólo cinco mujeres las atendían las cinco
mujeres que atendían la enfermería carecían de uniforme y atendían con los andrajos
de siempre. La situación mejoró en cuestión del dormitorio pues les asignaron
el viejo urinario de la barraca doce. En seis camastros donde se acomodaban y
dormían apretadas había un señor que siempre llegaba se llamaba L él siempre
las informaba sobre lo que pasaba en la economía sobre todo lo relacionado con
la política en Europa el siempre respondía con la verdad no era rumores son la
verdad era el único que les llevaba información hacia ellas él les contaba cómo
era el proceso para matar a los deportados primero los enviaban a la cámaras de
gases pensando que se iban a bañar después ya como no
tenían nada de fuerzas ya no se resistían así que los enviaban hacia los hornos
allí es donde los mataban cuando era la ora de selección hacían una especies de
funciones para no alterar a los deportados si los mandaban hacia el lado
izquierdo era la muerte segura y si era del lado derecho solo era temporal para
matarlos durante eso había unos músicos.
Braham Eduardo Aparicio Pineda
28 de Abril del 2013
Capitulo X- Un nuevo motivo para vivir
Aunque el campo era básicamente de mujeres, había algunos
internos hombres. Un francés, llamado L, llegó a convertirse en un visitante
continuo a la enfermería traía noticias
sobre el frente de guerra Olga cae en
una profunda depresión, L la llama y la alienta a seguir adelante. Le habla de
su trabajo y del sufrimiento que llega a quitar. Olga le pregunta qué tiene que
hacer. L le dice que debe de divulgar la situación externa, mantener la fe y la
esperanza en las reclusas y por el cargo que desempeña, queda perfecta como
oficina de correos se le entregarían cartas y paquetes, jamás sabría el nombre
de ninguna persona que lo manda o recibe, ni tampoco sabrán el suyo por razones
estrictas de seguridad, si la descubren será mandada inmediatamente a la cámara
de gas y de ahí al crematorio. Olga sabía que el mundo se tenía que enterar de
los horrores Nazis. Olga aceptó y formó parte de ese plan en que habían quedado
anteriormente los seleccionados eran fusilados, se instalaron cuatro crematorios.
judíos y cristianos eran enviados por igual al crematorio cuando se reservó la solución final
exclusivamente al europeo que practicara la religión judía y a los gitanos los
crematorios eran enormes y consumían una cantidad extraordinaria de cadáveres
en poco tiempo. Cada unidad consistía en un horno, un vestíbulo, y una cámara
de gas. Todas constaban con una chimenea, que era alimentada con nueve
hogueras. Los cuatro hornos de Birkenau eran calentados por treinta fogatas en
total se podían reducir 360 cadáveres a cenizas cada media hora, y 17, 280
cadáveres cada 24 horas. diariamente, llegaban a Birkenau dos o tres trenes,
cada uno con treinta o cincuenta vagones repletos de judíos, enemigos
políticos, criminales, prisioneros de guerra y civiles todos llegaban con
falsas promesas y siempre era el mismo rito: izquierda cámara de gas y derecha,
detención temporal en Auschwitz. El procedimiento era sencillo: los deportados
llegaban con falsas promesas, había pocos soldados, si la familia quería estar
reunida se les permitía, de fondo se escuchaba algún conjunto de jazz, se les
informa que serán bañados para desinfectarse, se amontona la mayor cantidad de
personas posibles en unos cuartos enormes que simulan baños públicos. Se cierra
la puerta y cuando la temperatura humana había subido, un soldado alemán dejaba
caer una pastilla de gas a base de cianuro. La asfixia es inmediata. Cuando se
abrían las puertas, se encontraban los cuerpos amontonados unos sobre otros,
los moribundos eran levantados con brusquedad y arrojados entre los cadáveres
para ser llevados a los hornos crematorios, no sin antes, extraerles dientes de
oro, pertenencias y cortarles el pelo. Por supuesto que ningún alemán realizaba
estás tareas, todo lo realizaban los mismos presos que solamente estaban
esperando su acceso, tarde que temprano, a la muerte.
Braham Eduardo Aparicio Pineda
28 de Abril
del 2013
Capitulo XI- Canada
Canadá era el nombre con que se conocía al edificio que
resguardaba los objetos de valor que habían sido confiscados por los custodios
allí trabajaban muchos checos que para ellos se les hacía muy fácil conseguir
la ropa pro no se le era fácil conseguir la comida así que lo que hacían era
pasar del otro lado ropa y por el lado contrario haber comida aunque sea sobras.
Trabajaban 1200 hombres y 2000 mujeres. Adentro, se encontraba desde juguetes
hasta botellas de vino, trabajar o tener algún contacto en el Canadá constituía
un verdadero privilegio, pues un mercado negro se desarrollaba en su interior
por lo mismo de cómo estaba todo un kilo
de mantequilla por 500 marcos, un kilo de carne por 1,000 marcos, un cigarro, 7
marcos todo eso se dedicaban básicamente se manejaba también por medio de
trueque ya que hacían también el intercambio de producto entre los dos lados
había una pareja era muy joven la pareja por las barreras que ponían solo así
se podían ver así hasta que un día el joven hiba morir era un checo todos los
checos iban a morir el joven había robado un diamante le dijo a la chava que
aria una serie de sobornos para poder entrar con ella que lo dejaran entrar
aunque sea un rato para por primera vez estar a su lado con ella la joven se
desmallo por lo que hiba suceder después el joven logro entrar con ella por fin
se pudieron ver cosa que ya era inútil ya que sería la última vez que la vería porque
sería su muerte le dijo a su amada cuando veas el humo salir de los hornos
tómalo como si te estuviera saludando después los dejaron un rato a solas en su
habitación mientras que las demás hacían guardia afuera para ver si es que no
se acercaba ningún alemán llego el tiempo y se retiró del campo y lo llevaron
al matadero por la mañana en Canada solo había restos de las personas como
muñecas de trapo zapatos de todo había
Braham Eduardo Aparicio Pineda